Papá

Nos endeudamos con nuestro pensamiento, ahuyentando el hecho de que la muerte nunca se va a acercar a alguien a quien amamos. En ese momento, cuando el corazón de alguien amado deja de latir, los corazones de quienes aman se contraen incapaces de soportar la pena.

Solo deseo:

Que la tierra te devuelva la paz que en vida te quitó.

Que tu fuerza invada los corazones amigos y calme el llanto de los afables.

Que apredan a vivir sin tu presencia, pero que siempre te tengan presente.

Que tu amplio conocimiento sea el legado que brindas a los que se quedan.

Que tu memoria perdure en la risa de tus colegas.

Que tus buenos actos inspiren a todos los que te rodean.

Que permanezcas siempre donde habita el buen recuerdo.

Para alguien como yo, que siempre se ha escudado en sus palabras, es complicado perderlas en el momento en el que quizás más las necesita. Una misma, y sobre todo los seres que me rodean. Lo cierto es que no existen palabras ni que reconforten, ni mucho menos que mitiguen la angustia.

La pena se adhiere ya para siempre a ti,

En el fondo de tu corazón, encogiéndolo de dolor.

En el fondo de tus pulmones, dificultándote la respiración.

En el fondo de tu estómago, quitándote las ganas de comer.

Es seguro que el paso del tiempo calmará estas condiciones con las que ahora has de caminar, pero nadie te puede engañar, sabes que siempre te acompañarán en un primerísimo segundo plano.

Y ahora como en un carrete de un film los fotogramas de únicamente los mejores recuerdos se agolpan en la retina. Pequeñas pinceladas de una mente infantil con una vida muy feliz, imágenes nítidas contenidas en una mente adolescente y vivaz, recrean ahora en formato bobina una vida que hemos compartido, disfrutado, llorado, reído y luchado los cuatro juntos.

Una barba espesa, un cucurucho de menta, la princesa. Una almohada, el dedo como chupete. Una nariz grande, una barriga enorme. Llega la otra princesa en versión más traviesa. Vamos a la compra: colacao, leche y galletas. Uniforme, cole, 4×4, la tabla del 2. Matemáticas, conjugaciones, la transición… eres la enciclopedia viviente. Un mini diccionario de francés, por si se te olvida alguna palabra en el examen. La firma, la mochila, rotus nuevos. Mi papá lo arregla todo. Halloween y sombreros de brujita. Llega Navidad y los Reyes Magos -Papá Noel no, que es feo-, regalos, Suchard y Ferreros. Las niñas de papá, Pichi y Cucurucho. Su alegría y orgullo. Cuéntame un cuento antes de dormir, pero invéntatelo, que ya me sé todos. Abbey Road y un tocadiscos. Creo que me enamoré de aquella Underwood. El Círculo de lectores, el álbum de cromos, VHS, La Cenicienta y Monstruos S.A. Despertares pacíficos, la alarma autoprogramada. Desayunos en la cama, croissants los sábados. Las tres mellizas. Veranos al sol, en la viña, en la piscina, en aquella aldea. El cuadro de las cumulonimbus.Un salvapantallas de avión. Juegos de mesa, pero sobre todo, ajedrez. Disney Channel, High School Musical, la pianista es mi personaje favorito. Tenis, basket y fútbol. Nadal, Gasol, “No pasa nada, tenemos a Arconada”. Noches de radio: “ra, ra, ra di que tú eres el mejor escuchando el transistor.” Batallitas del niño travieso y el perro Chico. Papá, creo que este dedo -colgante- necesita una tirita.

Filloas en Carnaval, torrijas en Viernes Santo. Polbo á feira, tortilla de patatas con chorizo, pizza pero con pesto. Rico, rico con fundamento, Karlos Arguiñano en tu cocina… eres el gran chef. Salvada por la campana, hoy no se comen las lentejas. Las fiestas del Carmen, las del Santiaguiño, las de la Peregrina… calamares en el Umia, churros de Galiano y almendras garrapiñadas. Por los chistes malos, y los chistes verdes, me quedo con la risa. Siempre fuimos de aceptar pulpo como animal de compañía. Sofá para tres, película mala, hoy no salgáis que mira cómo llueve. Pero yo no llevo paraguas, no me lo permite mi religión. Estanterías de libros, recomendaciones literarias,

firma siempre un libro y te acordarás de cuando es”. Selectividad, llanto y abrazo. “Eres periodista tienes que saber de todo.”

Podriamos hacer un callejero de tus hitos en esta ciudad. Calle Figueroa, cartel luminoso, Chiruca bar. Plaza de la leña, juegos de niño pequeño. Plaza de la Verdura, farmacia de guardia, arreglamos cortes, golpes y descalabros. Monaguillo en San Bartolomé, siempre dispuesto a recitar el santoral Plaza de la estrella, un tal bar Carabela en aquella misma fuente, en diciembre, te bañaste. El colegio de la Aneja, enredos entre amigos que serán para toda la vida. Avenida Raíña Victoria, compartimos instituto y algún que otro profesor. Los partes en el instituto de metereología y las cumulonimbus me harán soñar. Magisterio, Oposiciones, Madrid, Xunta. La vida truncó algún que otro sueño. Creo que he corroborado que heredé algo de tu memoria prodigiosa.

Me ha llevado un tiempo valorar todo lo que has hecho por mí. Ahora que he recopilado -casi- todo, solo siento gratitud. Gratitud, por haber recibido algo que sé que jamás podré pagar:

Gracias por elegir a mamá, la mujer más buena, fuerte y valiente que conozco y a la que considero la mejor madre del mundo. Gracias por ser mis padres. Gracias por regalarme a la más maravillosa compañera de vida -a pesar de los ¿y tú cómo la aguantas?- y por concederme el privilegio de ser su hermana mayor. Gracias por mi pequeña familia, a la que adoro y que siempre ha estado unida aunque algunos hayan tenido la desfachatez de calificar de “desestructurada”. Gracias por enseñarme, por empaparme de cultura, por mostrarme siempre el camino del conocimiento. Gracias por corregirme y por mostrarme cómo funciona la vida. Gracias por las charlas -que a veces se convertían en discusiones- sobre infinitos temas, que han hecho que mi mente sea escéptica y analítica. Gracias por enseñarme a no dar nada por sentado. Gracias por interceder siempre por mí y por mi hermana. Gracias por alegrarte por mi felicidad y llorar por mis tristezas; por celebrar mis triunfos y por enseñarme a aprender de las derrotas. Gracias por mostrarme que la amistad, es uno de los vínculos más fuertes y maravillosos que la existencia te regala. Gracias por todas y cada una de las oportunidades que, tú y mamá, me habéis dado. Tengo claro que sin vosotros no estaría en el lugar en el que estoy ahora mismo, ni tampoco llegaría a donde quiero llegar. Gracias por permitirme estudiar y por alentarme siempre a hacerlo. Gracias por ayudarme a convertirme en una mujer fuerte y sensible. Gracias por hacerme descubrir los pequeños detalles, que son los que verdaderamente importan. Gracias por enseñarme a ser solidaria, a ayudar a los demás y tratar de mejorar el mundo, como tú siempre has hecho, ayudando siempre a todo aquel que llamaba a tu puerta.

Gracias por enseñarme que la vida da demasiadas vueltas, que a veces la propia vida decide ponerse en tu contra y desbarata tus planes. Gracias, una vez más, por mostrarme que, aunque ese cambio de planes puede ser excesivamente doloroso, algo bueno vendrá. Siempre.

En el futuro, papá, conoceré a nuevas personas. Hablaré de insólitos e interesantes temas, disfrutaré de mucho y buen cine, viajaré a lugares mágicos y descubriré exóticas culturas. Maduraré, definitivamente, en todos los ámbitos. Probablemente cambiaré de aspecto, probaré extraños y vibrantes sabores y leeré obras inauditas. Escribiré en un periódico, en una revista o en folios sucios, pero nunca dejaré de hacerlo. Seguiré emocionándome en la ópera, ante un cuadro y entre mi familia y amigos. Papá, en el futuro, hablaré a mis hijos de ti, con el mismo orgullo y cariño con el que tú nos hablabas de tu padre. Continuaré viviendo teniéndote constantemente presente, porque extrañarte formará parte de este proceso siempre.

Papá, has deseado para nosotras un futuro fulgurante. Haga lo que haga, logre lo que logre, te lo dedicaré a ti. Siempre ocuparás un lugar: en mi corazón, en mi pensamiento y en mis logros. Deben saber todos que hay una nueva estrella en el firmamento que pugna por vernos brillar.

Nunca me perderas, papá, te espero en la estación.

carmelota
Pichi y Cucurucho en un día de juegos

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: